El parqué
Rebote generalizado
Si algo nos ha cambiado la vida es lo virtual, signo de estos tiempos que valoran más lo aparente que la realidad, el medio que el mensaje, el instrumento que el objetivo. En lugar de racionalizar el trabajo informatizamos el desorden de tareas, hasta con elementos que dan a veces más trabajo que beneficio. Incluso estamos llegando a una situación en la que ya no se vive, sólo se asiste a la vida, se la contempla.
Además nuestra realidad es parecida al cuento del traje del emperador, pues no podemos criticar lo digital o lo virtual sin que seamos considerados antediluvianos. A pesar de ello muchos cofrades no están de acuerdo con la papeleta de sitio por página web, ni con el aviso para ir de traje al templo si la previsión meteorológica indica que no podrá salir la cofradía, ni con el proceso de hacerse hermano sin más requisito que pedirlo por internet, etc. Pero todo esto son sólo jaramagos virtuales que crecen en las hermandades, son muy visibles y hasta vistosos pero inofensivos.
Aunque puede que crezcan sobre tejados bajo los que no hay nada. Entonces surge el problema porque no nacen en una tierra adecuada, que en el caso de las hermandades es no dejar de asistir a los cultos a los titulares, ayudar con caridad, e incluso seguir con convivencias y encuentros personales que tantos posibles problemas han solucionado siempre.
Si esto se hace en una hermandad, sí que son útiles y positivos los instrumentos de web, internet, etc. Aunque para algunos cofrades sean jaramagos. Pero no nos podemos quedar sólo en ellos, pues quizás llegaríamos a hacer estaciones de penitencia… virtuales. Veremos que sucede cuando pase un tiempo.
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