El parqué
Rebote generalizado
El término capirotero que define al hermano que sólo aparece por cuaresma ha tenido siempre un matiz despectivo, dicho con desdén de superioridad por los que lo usan. Especialmente si sólo aparece para sacar la papeleta de sitio y realizar la estación de penitencia o, incluso, sólo para lo último.
Hoy rompo una lanza a favor de los capiroteros ¿Se imaginan que a todos los hermanos les diera por ir al mismo tiempo a cualquier culto de la hermandad? ¿Cómo tendría que ser la iglesia que los acogiera o cómo el sitio donde celebrarlo? Hoy en día ya no hay hermandades, salvo excepción, con menos de mil hermanos. Dado el panorama, hasta tenemos que valorar la suerte de que no a todos les de por realizar la estación de penitencia con el problema que hay con el número de nazarenos. ¿Sabe el que lo denuesta las circunstancias que le impiden participar más? ¿Ignora los esfuerzos que hace por mantener el vínculo vivo y transmitirlo? ¿Cómo puede saber la devoción que siente? Conozco algunos casos con una fe que harían moverse a una montaña si se lo pidiera.
Además, ¿cómo pretende que ese hermano quiera participar más si cuando se acerca a la hermandad es recibido como un número frío y distante, un mero contribuyente? ¿No sabe que el hermano menos costoso para es el capirotero porque no genera ya ni gasto del boletín en estos tiempos de anuarios que hay que retirar personalmente e, incluso, reservar previamente?
Capiroteros, no tengan miedo, vivan la hermandad como puedan mientras intenten cumplir con Dios y su cofradía. Dios que ve en lo escondido los premiará ¡Benditos capiroteros!
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