A vueltas con las nucleares

27 de febrero 2026 - 03:08

Estaba cantado que los responsables de las compañías eléctricas iban a aprovechar la presentación de resultados para incluir en sus discursos el alargamiento de la vida útil de las centrales nucleares. En pleno proceso sobre la ampliación de la explotación de los dos reactores de Almaraz, cuyo cierre está previsto para 2027 y 2028 y sobre la que se tiene que pronunciar el Consejo de Seguridad Nuclear antes del verano, existía interés sobre los pronunciamientos de los propietarios de la planta.

El pasado octubre habían solicitado la extensión de la vida útil en tres años. Pero ahora no se trata solo de Almaraz, se trata de las siete centrales nucleares en activo, cuyo cierre escalonado se reparte entre 2027 y 2035, año previsto para la clausura de Trillo. Por orden cronológico, fue el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, el que abrió fuego y, a su manera, sin ser muy contundente, dijo: “No ponemos ninguna condición, solo la de tener tiempo para hacer números antes de tomar una decisión definitiva”. Dejó el balón botando para que esta semana entraran a rematar el consejero delegado de Endesa, José Bogas, el martes, y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, el miércoles. Ambos se vinieron arriba y pidieron un aumento de 10 años sobre los 40 e, incluso, hasta “60 u 80”, que es lo que viven las nucleares modernas, según afirmó Galán.

Las eléctricas se han tomado el asunto como una cuestión de Estado y no van a cejar en su insistencia. Sus argumentos radican en que la energía nuclear, además de ser segura, es “necesaria, eficiente y sirve para abaratar los precios”. Y tienen el objetivo puesto en un horizonte no muy lejano con un hipotético cambio de Gobierno. Están convencidas de que, con un Ejecutivo de derechas, no tendrían tantos problemas existenciales y se atenderían sus planteamientos.

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