¡Que acudan todos vestidos de andaluces!

30 de enero 2026 - 03:09

Lo de la feria de Sevilla en Madrid no es una ofensa a nuestra ciudad. Pero sí una catetada y una horterada con aroma rancio. Como lo serían una verbena de la Paloma en Sevilla, unos sanfermines en Barcelona o unas fallas en Lugo. A cada uno lo suyo. La feria, es cierto, tiene mucho de invento, artificio y disfraz. Pero hechos auténticos por haber arraigado en una cultura, un carácter y una luz en los que, a su vez, se inspiró en uno de esos procesos del siglo XIX que el historiador Eric Hobsbawm llamó tradiciones inventadas. 179 años después de su invención es una de las dos grandes fiestas sevillanas, igualada en el imaginario de la ciudad a la Semana Santa que, teniendo muchos más siglos, también, de alguna manera, se reinventó.

En dos artículos publicados en 1869, Bécquer cargó contra ambas por su carácter moderno. La primera por ser una fiesta que, tras largos años de postración, resurgió gracias “no tanto al fervor religioso que le dio vida como al espíritu de especulación y vanidad que la mantiene en el grado de esplendor en que se halla”. La feria como una invención municipal “muy moderna” –a Hobsbawm le habría entusiasmado su enfoque– creada “sobre las ruinas de tradiciones típicas y peculiares de Andalucía” queriendo “reunir y armonizar lo que se va con lo que viene, la tradición con las nuevas ideas”.

Pero a lo que vamos: trasplantar la feria a Madrid, anunciándose que durará un mes, tendrá 400 casetas, caballos, música y alquiler de trajes de flamenca para “vivir la experiencia completa”, es una catetada y una horterada. La Villar del Río de Berlanga disfrazada de andaluza, vaya. Nada nuevo, por otra parte. Además de la Feria de Abril de Cataluña, creada en 1971 y justificada por la nostalgia de tantos miles de emigrantes andaluces, hubo un intento frustrado de hacerlo en Madrid en los años 80. Y otros anteriores. A mi padre, periodista del tangerino diario España, le tocó sufrir el esperpento de la Feria de Sevilla en Tánger allá por 1951. Tienen imágenes en YouTube. El desembarco de los extras vestidos de flamenca y de corto supera el desfile de los lugareños vestidos de andaluces de Bienvenido Mr. Marshall y la llegada y la cabalgata de las artistas de Plácido. Lo de Madrid se le parecerá a una escala gigante de parque temático sevillano.

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