Eloy

13 de marzo 2026 - 08:00

Muchísimo antes que Orcera tuviera en Broncano a su personaje más conocido y por duplicado, por ser dos hermanos populares cada uno en lo suyo bajo un mismo apellido, dos orcereños eran admirados por la gente de su pueblo y de ese Jaén muy enraizado que se asienta en la Sierra de Segura.

Ambos fueron orcereños de cuna, pues los hermanos Broncano no lo son. Uno de ellos, Emilio de la Cruz y Aguilar, iniciaba en su "Libro del Buen Tunar" directamente con estas palabras en aire de castellano antiguo: "Nasció mi gracia en Orcera...".

Fue Emilio de la Cruz y Aguilar un personaje polifacético que dictó cátedra en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense formando a generaciones de futuros juristas en la Historia del Derecho y dejó un legado humanista del que puede dar fe el Instituto de Estudios Giennenses.

El otro fue Eloy Córdoba. También toda una institución en Orcera porque fue un artista que recorrió el mundo entero recibiendo ovaciones. Pero claro, él fue torero cómico y la vida que pudo disfrutar y vivir a su manera es la que este Gobierno pretende cercenar a golpe de decretazo.

Perteneció a esa cuadrilla pionera de enanitos toreros que dieron fama mundial al espectáculo de "El Bombero Torero", con el que no solo llegó a torear en todos los ruedos del planeta de los toros, sino que incluso lo hizo en Macao de forma insólita.

De él cuentan que tenía una moto hecha a medida que era celebérrima en Orcera y sus contornos. Y que ganó dinero suficiente como para juntar un patrimonio digno.

Seguro fue feliz, porque su acondroplasia no le limitó para sentirse pleno decidiendo en qué camino discurriría su vida. Y él decidió ser torero a su manera, sintiendo en cada lance, en cada muletazo, los olés de un público que no se reían de él sino que ovacionaban a ese torero mayúsculo que habitaba en un cuerpo tan diminuto.

Los complejos de una sociedad que pretende decidir por nosotros y un Gobierno desbocado que decreta sin escuchar, ha hecho que aquellos que como Eloy escogen el toreo cómico como forma de ganarse la vida honradamente sean negados y proscritos, saltándose por encima de ellos con la garrocha de la desvergüenza el artículo 35 de nuestra Constitución: su derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio. Porque sí, ser torero cómico es un estamento profesional más dentro de la tauromaquia.

stats