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Ildefonso Ruiz
Esto es sólo el principio
Con las papeletas aún calientes de esta primera cita electoral de 2026 y los espacios informativos colapsados de análisis sobre lo que ha sucedido en Aragón, hay un hecho que es irrefutable y sobre el cual están corriendo ríos de tinta; el auge que está experimentando VOX. No es un hecho que haya cogido por sorpresa a nadie, pues los sondeos ya anticipaban este aumento fulgurante, pero la pregunta que se hacen muchos ciudadanos y sobre todo, el resto de partidos políticos es ¿tiene techo esta subida de VOX?
De momento, la formación de Abascal está más que consolidada como tercera fuerza electoral y su empuje es tal, que en cada cita electoral de este año, la pregunta no va a ser si el PP ganará o no al PSOE. La intriga va a estar en si un plausible 'sorpasso' al PSOE, consolida a VOX como segunda fuerza electoral. Las cosas no anduvieron muy lejos a finales de 2025 en Extremadura y las distancias, en apenas 45 días, se han acortado mucho en Aragón.
Y tiene pinta de ir a más. En unas semanas, los castellanoleoneses tendrán una cita con las urnas y viendo que uno de los barones populares más sólidos como Azcón, ha perdido fuelle en favor de un semidesconocido Nolasco, la situación en Génova por lo que suceda en Castilla León debería de ser de preocupación.
Porque VOX, a pesar del empecinamiento de muchos, no es una moda. Ha venido para quedarse y muy al contrario que otros proyectos que nacieron o que se reciclaron con espíritu de bisagra, ha encontrado un nicho electoral, con un posicionamiento electoral claro, que le da un espacio mínimo de subsistencia. Un suelo que partidos como Ciudadanos o UPyD o actualmente Podemos nunca tuvieron. Esto significa que, aunque cambie la tendencia a medio plazo, VOX tiene ya una red de seguridad dentro del panorama político nacional.
Sin embargo, la tendencia está muy lejos de revertirse. Y más viendo cómo está el panorama en el resto de partidos; la ausencia de cualquier tipo de autocrítica en la izquierda, convertida ya en la Santa Inquisición social de nuestra era, ha logrado algo con lo que seguramente no contaban. VOX, en lugar de una amenaza, para mucha gente hastiada de promesas vacías y de que los problemas de la gente, lejos de solucionarse, se diluyan en debates estériles sobre estar o no estar en Eurovisión o medirse con Elon Musk a ver quién mea más lejos, ve en VOX una esperanza.
Esto no va a parar. Tal vez con la excepción de Andalucía, donde los desastres de Adamuz y los actuales de las riadas han dado fuelle a un renacido Juanma Moreno, el PP va a ir dependiendo de forma progresiva y paulatina de VOX. Y el gran error de estrategia popular, sigue siendo intentar roer el espacio político socialista hacia el centro demonizando a su socio natural. Y mientras el PP ya ha tocado techo electoral, el trasvase de votos se produce desde el PSOE hasta VOX, que recoge desencantados tanto de los socialistas como del Partido Popular.
Una de las ventajas de trabajar en la calle como un servidor es precisamente poder hablar con la gente de a pie. Personas como usted y como yo que se levantan a las 6:00 para ir a trabajar y que tienen que hacer malabares para llegar a fin de mes. Gente de toda clase de creencias e ideologías. Créanme cuando les digo que entre los votantes más fieles del Partido Popular no hay un solo individuo que prefiera un arreglo con los socialistas que un pacto con VOX. Y la estrategia de desprecio constante del PP hacia VOX está desencantando a sus propios electores a pasos agigantados.
Como les he puesto en el título de este artículo, esto es solo el principio. La derechización de la sociedad es un hecho irrefrenable. Sobre todo entre las clases obreras. Porque mientras la izquierda anda entretenida con el sexo de los ángeles, la gente de pie ve como día a día, nuestras calles, barrios o pueblos, sufren una transformación agigantada; el fenómeno de la inmigración no es ese proceso inocuo que pretenden hacernos ver desde el Gobierno. Es un fenómeno real que altera los espacios donde convivimos.
Es un cambio es evidente y palpable que cambia el paisaje urbano; donde antes había una ferretería de toda la vida, hoy hay un bazar. La tienda de ultramarinos es una frutería regentada por Mohammed y los barrios antiguos, ante la incapacidad de las autoridades de darles vida mediante planes urbanísticos que los hagan atractivos para vivir, son abandonados gradualmente por residenciales de extrarradio, devaluando unos activos inmobiliarios que son progresivamente abandonados y adquiridos u okupados por familias inmigrantes que convierten muchas zonas de nuestras ciudades o pueblos en ghettos.
Un escenario que provoca que, muchas veces, el oriundo se sienta foráneo en su barrio. No deja de sorprenderme la cantidad de gente mayor que ha sido de izquierdas de toda la vida, que se siente incómoda con esta realidad y que expresan su preocupación. Gente que ha vivido la dictadura de Franco y que jamás se hubiera planteado votar a la extrema derecha, pero que hoy votan a VOX con convicción. Gente a la que supuestamente el miedo a VOX la hubiera movilizado a votar al socialismo, han conseguido que vea en VOX su esperanza.
Y créanme, irá a más. Porque hay un escenario que no parece contemplar ningún partido y es que la burbuja de la deuda explote y entremos en una crisis económica brutal… ¿Se han parado a pensar que sucederá entonces? La amenaza de que entremos en una gran recesión a escala global en los próximos 18 o 24 meses es real y palpable y con ella vendrán necesariamente medidas de recorte de gasto social ¿Qué pasará cuando el obrero no tenga trabajo y vea que compite con el inmigrante por las ayudas sociales? ¿Cómo creen que responderán las clases trabajadoras cuando les digan que se tienen que jubilar a los 70 años? ¿Cómo reaccionará la sociedad cuando la IA acapare cientos de miles de puestos de trabajos y los puestos de manufactura insustituibles estén ocupados por mano de obra inmigrante dejando en el paro a millones de personas de origen nacional?
No hace falta que respondan. La respuesta es clara aunque no la quieran ustedes ver. La clase obrera no se derechiza por una moda o por los mensajes en RRSS. La clase obrera se derechiza porque a diferencia de hace 40 años, hoy es la derecha la que les habla de sus problemas de verdad. La que defiende al agricultor cuando le arrancan el olivar para poner placas solares. La que les dice que si no para de llegar más gente a este país la vivienda no va a bajar. La que no les pinta la transformación de barrios y calles como una performance multicultural. La que les dice la verdad en materia de pensiones… Lo que está sucediendo en estos días, es una tendencia al alza, no un fenómeno temporal.
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