La Rayuela
Lola Quero
Una ratonera ferroviaria
Andalucía, una tierra de 87.600 kilómetros cuadrados que abarca casi todo el sur del país de este a oeste, solo cuenta con una salida ferroviaria de alta velocidad para conectar con el resto de España. Es la línea que pasa por Adamuz, el lugar del accidente y zona cero del desastre, así que permanecerá cerrada durante varias semanas al menos.
La dimensión de la tragedia y el duelo por las víctimas relegan a un segundo plano los problemas de conexión con los que se encuentran estos días millones de andaluces; pero la incomunicación es una realidad, porque las alternativas son lamentables: viaje al pasado con largas horas en trenes que discurren por las vías antiguas o billetes de avión y coches de alquiler a precios estratosféricos, porque las compañías no entienden de luto, solidaridad o responsabilidad corporativa en estos momentos. Al contrario, las crisis siempre han sido una oportunidad para ganar dinero.
La cuestión es haber tenido que llegar a una situación extrema como esta para dejar constancia clara de la ratonera ferroviaria que se ha dibujado en el sur de España. La red moderna de alta velocidad solo nos permite salir de Andalucía por el mismo embudo, tanto al que sale de Huelva, como al que lo hace desde Granada o Almería. Y es más, si un almeriense quiere viajar en tren a Murcia o Alicante tendría que ir primero a Madrid, pasando por Córdoba y Adamuz si es alta velocidad.
Ahora más que nunca cobra importancia el avance del Corredor Mediterráneo, un proyecto eterno (por la falta de impulso inversor) que tiene precisamente en Andalucía sus tramos más retrasados o casi ni empezados. La gran línea planificada para conectar el sur de España con Europa por el Levante español es crucial como alternativa, y no solo para las provincias costeras o los grandes puertos de mercancías. Sevilla, Jaén o la propia Córdoba también han de reivindicar con fuerza una vía rápida y directa hacia otras zonas pujantes del territorio nacional. Y eso pasa por solucionar el gran vacío de la línea de alta velocidad entre Granada y Almería, que debería de convertirse en una petición unánime de toda la comunidad andaluza, cuya presencia y voz apenas se han dejado notar en las reuniones donde se presiona al Gobierno y en las que otras regiones sí han conseguido avances significativos. No hay más que ver el mapa de la red.
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