La tribuna

Camino del militarismo

Camino del militarismo
Rosell
Manuel Chaves
- Ex Presidente De La Junta De Andalucía

La política exterior del presidente Trump ha llevado a dirigentes de gobierno a señalar el final del orden internacional y de las normas e instituciones internacionales que surgieron después de la II Guerra Mundial. Las amenazas de Trump, Ucrania, Venezuela, Gaza e Irán conducen a una conclusión: “solo la fuerza militar cuenta”. Teóricos de las relaciones internacionales nos dicen ahora que “el país que puede enviar hombres y armas a cualquier parte del mundo es el único que puede moldearlo en función de sus intereses (Enma Ashford). Es el fundamento de la “paz por la fuerza” defendido por Trump.

American First, fue un principio básico del movimiento MAGA (Make America Great Again) asumido por Trump durante su campaña electoral: no comprometer a EEUU en guerras exteriores innecesarias como la de Iraq. En 2003 Trump denunció la guerra de Iraq como un gran error histórico de los EEUU, país al que no le correspondía el papel de “constructor de naciones”. Pero a la vista de sus decisiones, Trump ha evolucionado de un pregonado “aislacionismo” a un activismo militar: lo mas reciente una segunda guerra en Irán en el plazo de un año (junio 2025 y marzo 2026). De las declaraciones de Trump se pueden deducir dos objetivos de esta guerra: uno, la destrucción del programa nuclear iraní; ello, cuando Trump ya había asegurado, en junio de 2025, la destrucción completa del programa y el secretario de estado Marco Rubio había señalado recientemente que no había pruebas de que Irán hubiera reanudado desde junio el enriquecimiento de uranio; ni había evidencias de que Irán tuviera en su poder misiles intercontinentales que pudieran alcanzar a EEUU. Por cierto, el único estado que posee armas nucleares en Oriente Medio es Israel, lo que pone de manifiesto la política de “doble rasero”.

El segundo objetivo es cambiar el régimen político iraní. En una primera aproximación este objetivo puede ser discutible. El régimen iraní es una dictadura teocrática que, en las manifestaciones contra el régimen durante el pasado mes de enero, masacró entre 7.000 y 20.000 personas (según las fuentes) que se manifestaban por la libertad y la democracia en Irán. En este sentido, algunos analistas se preguntan si es posible cambiar un régimen político autoritario solo con ataques aéreos continuados y sin la presencia de fuerzas terrestres en el territorio. Es posible que el régimen quede debilitado después de los ataques aéreos pero, aun así, “el camino hacia un levantamiento popular que logre derrocar el régimen dista mucho de estar claro”. Los iraníes tienen derecho a ser libres y a decidir su destino y los pueblos de Oriente Medio tienen derecho a que la paz en la región no se vea amenazada por acciones militares unilaterales de los países poderosos.

La comunidad internacional no puede estar al margen. En 1953, Irán, como consecuencia de un golpe de estado instigado por los EEUU, dejó de ser una democracia; la opresión continuó en 1979 cuando se estableció la república islámica. Como nos dice la historia la promoción de la democracia, a pesar de las movilizaciones populares y de la fuerte presión social no es una tarea fácil. La historia también nos dice que es difícil que la democracia surja en un país como resultado de una intervención militar exterior. Me gustaría equivocarme y que, en este caso, los iraníes puedan disponer pronto de la libertad para decidir su futuro. Pero hablando de intervenciones militares, la de EEUU hubiera sido aceptable para la comunidad internacional con la autorización del Congreso de EEUU para intervenir en Irán y si, en la ONU, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la hubiera avalado. Las normas internacionales instan a la “...negociación, la investigación, la mediación, la conciliación...” para solucionar los problemas internacionales (articulo 33.1 de la Carta de la ONU). Sin embargo, el proceso de negociación abierto para buscar una salida a la situación iraní fue roto abruptamente por EEUU con el ataque a Irán. En su política exterior, Trump ha prescindido de las normas internacionales que siempre ha sustentado EEUU. Trump ha acudido a la estrategia de la amenaza y del militarismo. El que EEUU pueda aparecer hoy como una amenaza global en el sistema de naciones puede representar un peligro para la paz mundial.

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