La colmena
Magdalena Trillo
¿‘Tradwives’?
La guerra es la segunda peor cosa que puede suceder. La puerta que abre todos los horrores imaginables al permitir a los peores de nuestra especie satisfacer sus más bestiales instintos y al provocar el mayor número de víctimas entre los civiles, niños incluidos, y los soldados de reemplazo a los que ni les van ni les vienen las razones que desencadenaron el conflicto. Si esto es así, ¿cuál es la primera? Dejar que la serpiente engorde creyendo que se someterá al derecho, que la diplomacia cambiará su naturaleza, le extraerá el veneno y de carnívora la convertirá en herbívora.
Pongo una frente a otra las declaraciones de Albares (Monchito o Rockefeller de un Sánchez aislacionista por convicción, refuerzo de su precaria supervivencia sostenida por la izquierda radical, antiyankismo primario o por todo a la vez) y las de Macron. “La violencia nunca trae paz” ha dicho el primero, entre otras simplezas, sin importarle que la historia le contradiga. Que pregunten a los europeos de 1939 qué paz les trajeron las políticas de apaciguamiento de Chamberlain y Daladier. “Para ser libre hay que ser temido”, ha dicho Macron. Hay que reconocer que, hablando ante el gigantesco submarino atómico, se sentía un petit Napoleón. Pero también que no le falta razón. En el pueblo francés de Saint-Martin-d’Estréaux hay un singular monumento pacifista a los caídos en la Primera Guerra Mundial, erigido en 1922, en uno de cuyos paneles está escrito: “¡Si quieres la paz, prepara la guerra! es un lema peligroso. ¡Si quieres la paz, prepara la paz! Esta debe ser la fórmula del porvenir. Es decir: hay que mejorar el espíritu de las naciones mejorando el de los individuos con una instrucción sanadora y universal”. 18 años después los muy alfabetizados, leídos e instruidos hijos de la nación de la música y la filosofía desfilaban por los Campos Elíseos al paso de la oca.
Disuasión avanzada, ha llamado Macron al rearme nuclear de Francia, encabezando un grupo al que se han sumado –con cautela, por supuesto, conocen a Trump y recuerdan Iraq– Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Grecia, Polonia, Suecia y Dinamarca (pese a que Albares afirme que “no estamos solos” y formamos parte de una mayoría). España se queda al margen. Trump es Trump. Pero me siento más seguro yendo con estos nueve países.
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