Investigación

Asesinato en Sabiote: las pruebas que llevaron a la Guardia Civil hasta el sospechoso

Fotograma de una cámara de seguridad que cazó al presunto asesino robando en Úbeda hace varios meses

Fotograma de una cámara de seguridad que cazó al presunto asesino robando en Úbeda hace varios meses / Programa 'En boca de todos' (Cuatro)

A pesar de que el historial delictivo y de robos de Ginés R. M. era extenso, lo cierto es que este vecino de Sabiote de 39 años investigado por el asesinato, la violación y el robo a su paisana Carmen Pérez, de 74, está lejos de poder definirse como un ladrón de guante blanco. Al menos es lo que se desprende de la investigación de la Guardia Civil posterior al hallazgo, el pasado 8 de mayo, del cuerpo sin vida de la víctima en su domicilio con signos evidentes de violencia. Agentes del Instituto Armado echaron el guante a Ginés horas después. La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Úbeda lo mandó a prisión provisional dos días más tarde.

Tal y como ya avanzó Jaén Hoy, citando el auto judicial al que tuvo acceso, a Carmen la mataron asfixiándola con una bolsa mientras la golpeaban. Tras ello, se llevaron de su casa varios objetos, además de dinero en efectivo y joyas, y huyeron del lugar de los hechos en el propio coche de la anciana. Ginés es, por el momento y de acuerdo a la información que maneja este periódico, el único sospechoso de todo ello. Los delitos reflejados en el Código Penal por los que se le investiga son tres: robo con violencia e intimidación en casa habitada, violación y asesinato con dos agravantes: alevosía y comisión del delito para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra, subsiguiente a un delito contra la libertad sexual. Aún queda mucho para eso, pero, si acabara siendo considerado culpable de todo ello, sería castigado con prisión permanente revisable.

La pregunta, ahora, es clara: ¿fue realmente Ginés R. M. que asesinó, violó y robó a Carmen Pérez? Hay varias pruebas que llevaron a la Guardia Civil hasta él y por las que está detenido. Algunas son circunstanciales, pero hay una directa que, tal y como destacó la jueza en el auto, sitúa a Ginés tanto dentro del coche de Carmen como dentro de su casa en el iter criminis y en torno a la cual encaja, a priori, todo lo demás.

La escena del crimen

Cuando los agentes de la Guardia Civil entraron en la vivienda de Carmen Pérez, se encontraron su cadáver en el suelo y rociado con lejía, al igual que otras partes de la casa. Cerca había una bolsa ensangrentada y cenizas de un cigarro, cosa extraña puesto que la anciana no fumaba. Los familiares de la víctima echaron en falta varias de sus pertenencias: 600 euros en efectivo que ella misma había sacado del cajero hacía unos días, la única copia de la llave de su coche, que siempre estaba en un casillero junto a la entrada; el propio coche, unos grilletes y las sábanas superiores de su cama.

Los testigos

Hubo dos vecinos de Sabiote que situaron a Ginés cerca de la casa de Carmen la noche de marras. El primero dijo que el tipo llevaba un macuto grande que soltó entre un árbol y tres contenedores de basura. El segundo explicó a los agentes que el presunto asesino estaba por la zona en torno a las nueve de la noche. Al margen de estos dos, están las personas que se hallaban en el club de alterne al Úbeda al que, tal y como declararon, llegó Ginés horas después, ya de madrugada, y con la ropa rota, en un coche blanco pequeño. Estos testigos contaron que el investigado dejó en el local una plancha de asar y tres botellas de aceite, a una de las cuales le faltaba el tapón. Además, de un macuto sacó unos grilletes. A uno de ellos, Ginés le dijo que el coche del que se había bajado era robado. También le enseñó un collar, joyas y una pistola simulada, y le prometió que le iba a dar 100 euros antes de pedir “que le prepararan tres chicas, que les iba a dar 300 euros a cada una”. Los familiares de Carmen identificaron la plancha y afirmaron que las botellas de aceite eran de la misma marca que compraba la anciana. Las cámaras de seguridad del club dieron crédito a estos testimonios: grabaron a Ginés llegando al local en un vehículo “de la misma marca, modelo y color y las mismas características que el de la víctima”.

La herida en la frente

Fueron varios los testigos del club de alterne que aseguraron a la Guardia Civil que Ginés tenía una herida sangrante en la frente cuando llegó al local. Además, uno de los vecinos del pueblo que dijo haberlo visto esa misma noche, pero horas antes, en las inmediaciones de la casa de la víctima, afirmó que el sospechoso tenía una cicatriz en esa misma zona de la cara un día después, mientras consumía droga junto a otras personas, incluido el propio testigo, a los que estaba invitando “cuando normalmente no disponía de dinero, como el propio investigado reconoce”. Por último, el forense que examinó a Ginés también reflejó en su informe esta y otras heridas del detenido.

La ropa y la mancha de lejía

Los padres de Ginés entregaron a la Guardia Civil la ropa que había llevado su hijo la noche del crimen, un atuendo que se corresponde con las prendas, de la marca Fila, que vestía la persona a la que las cámaras de seguridad del club de alterne grabaron llegando allí en un coche idéntico al de Carmen. En el atestado del Instituto Armado se destaca que los calcetines “se encuentran decolorados en la parte de la planta” y que en el pantalón “hay unas manchas que pudieran corresponderse con lejía”. También se facilitó a los agentes un macuto cuya descripción se corresponde con el que los testigos del local dijeron que llevaba Ginés y del que sacó algunos de los objetos robados.

El coche

En cuanto al vehículo de Carmen, al hecho de que los testigos del club vieran a Ginés llegar conduciendo en un coche igual que el suyo, al de que las cámaras de seguridad lo refrendaran y al de que el propio arrestado le confesara a uno de los parroquianos que lo había robado, se une otra circunstancia. Dentro del vehículo que condujo Ginés se encontraron joyas, un arma simulada, una sábana, un tapón de plástico “compatible con la garrafa sin tapón que, según testigos y las cámaras, dejó el investigado en el club”, y restos de ceniza. Los familiares de Carmen reconocieron que las joyas eran propiedad de la víctima. Pero es que los agentes también hallaron otro detalle: una huella en el espejo retrovisor central del interior que se correspondía con la de Ginés.

La huella en el coche

Se trata de la prueba maestra a través de la cual es posible relacionar el resto de los indicios recabados. La magistrada del juzgado ubetense lo tuvo claro: puesto que la huella era suya, Ginés condujo el vehículo, “lo cual lo sitúa no sólo en el coche, sino en el interior de la vivienda, donde obtuvo las llaves”. A partir de todo ello, no les resultó complicado a los agentes de la Guardia Civil dar con el investigado para ponerle las esposas.

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