El barrio de San Juan reclama una Zona de Bajas Emisiones realista: “Si el aire está limpio, deberíamos poder circular”
La Asociación de Vecinos Torre del Concejo apoya la medida en calles estrechas, pero exige aparcamientos y mayor frecuencia de transporte público
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La Asociación de Vecinos Torre del Concejo, del barrio de San Juan, ha presentado un pliego de alegaciones ante el Ayuntamiento de Jaén respecto al proyecto de Ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). La organización vecinal reconoce la necesidad de proteger la salud y el medio ambiente, especialmente en un barrio con calles estrechas donde se produce el llamado “efecto cañón”, donde los humos de los vehículos se estancan y afectan directamente a las viviendas. Sin embargo, la asociación condiciona su apoyo a la existencia de alternativas reales de movilidad.
En sus alegaciones, pide un sistema de acceso dinámico que permita la circulación de vehículos cuando los niveles de contaminación estén dentro de rangos de seguridad. “No tiene sentido prohibir el paso cuando los niveles de partículas contaminantes están en rangos de seguridad. Pedimos sensores de medición real: si el aire está limpio, el vecino debe poder circular; si se superan los límites, se restringe. Es una cuestión de proporcionalidad”, explican desde la directiva.
Entre las demandas irrenunciables de la asociación están la creación de nuevos aparcamientos y zonas de carga y descarga, para que el barrio no pierda actividad comercial y social, y la puesta en marcha de microbuses eléctricos, capaces de maniobrar en el casco antiguo. Además, solicitan un compromiso firme de que el transporte público funcione con una frecuencia que no supere los 15 minutos, garantizando así una alternativa real al uso del coche.
Graciela Robles, vocal de la junta directiva de Torre del Concejo, explica a Jaén Hoy que la ZBE tiene también aspectos positivos, ya que limita la contaminación y el ruido en el barrio. “La inclusión dentro de la zona de bajas emisiones puede verse como un privilegio: mejora la calidad del aire y reduce el ruido, que en el centro histórico es especialmente perceptible. Pero para que funcione, tiene que ir acompañada de aparcamientos y de transporte público frecuente. Esto abre la puerta a mejoras históricas que llevamos reclamando muchos años”, subraya.
Robles insiste en que, debido a la fisonomía del barrio, los coches de otras partes de la ciudad generan molestias: “Los humos literalmente los masticas al pasar, y el ruido hace temblar las casas. Los vecinos llevan años pidiendo limitar la presencia de estos vehículos, y ahora parece que se está viendo. Hay luz al final del túnel”.
Asimismo, la asociación ha incluido en sus alegaciones una “cláusula de salvaguarda” jurídica que obliga al Ayuntamiento a responder individualmente a cada una de sus peticiones. “Queremos una ciudad más limpia, pero no a costa de la exclusión de los vecinos del corazón de la ciudad. Deben pasar de la prohibición a la gestión inteligente”, concluyen.
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