Guelmi: "El humor ha sido como mi escudo, era la manera de yo enfrentarme al mundo"

El humorista jiennense, consolidado como un referente en el panorama nacional, analiza su ascenso y el momento de este sector para Jaén Hoy

David Uclés: "La emigración andaluza ha marcado la identidad catalana"

This browser does not support the video element.

Entrevista con el humorista y monologista Miguel Navarro "Guelmi" / Esther Garrido y Jesús Mudarra

Ridiculizando lo cotidiano, sacando de contexto nuestro día a día hasta convertirlo en motivo de carcajada. Así se ha hecho un hueco en una industria en auge, la del humor sobre los escenarios y en forma de monólogo, el jiennense Miguel Navarro (1989). Aunque ese nombre no les suene de mucho, la cosa cambia cuando hablamos de 'Guelmi', un apodo cariñoso de cuando le dieron la vuelta a su nombre los compañeros de su colegio. Ninguno de ellos, ni él mismo, podría haber imaginado entonces que iba a llenar teatros por toda la geografía española o que iba a contar con cientos de miles de seguidores en redes sociales gracias a su ingenio y, también, a haber sabido adaptar su arte al contexto actual del consumismo efímero. De todo ello llega dispuesto a hablar nuestro protagonista a la redacción de Jaén Hoy.

Comentabas antes de empezar que, a pesar de todos los años de exposición, te sigues poniendo nervioso en este tipo de entrevistas…

Yo sí, yo sí. Mira que me grabo a diario con mis vídeos, con mis cosas, pero una cámara siempre es como que hay esa tensión.

¿Y el escenario también te produce esa sensación?

El escenario es lo mismo. Mira que ya llevo años, pero esos nervios de antes no se van. Yo creo que es buena señal, también dicen eso, que cuando se te van esos nervios, mal asunto. Yo me pongo muy malo, muy malo.

¿Cómo empieza tu conexión con este mundo del humor y cómo empiezas a trabajarlo?

Pues, en realidad, llevo muchos años. No en el escenario, pero empecé a subir vídeos hace cosa de diez u once años. Porque me gustaba. A mí siempre me han gustado los monólogos. Nunca tuve la idea de dedicarme a esto, en realidad, no fue algo que pensara. Surgió. Yo empecé a subir vídeos porque me gustaba, había gente haciendo cosas en YouTube, empecé por ahí, para mí, porque no lo veía nadie. Y bueno pues una cosa llevó a la otra. Fíjate la ironía, hablando de la aceituna, fue con el vídeo con el que me descubrió la gente y bueno, pues eso, se dieron unas circunstancias detrás de otras. Una seguidora me invitó a hacer un monólogo en directo en la antigua Fábrica del Arte. Le dije que sí y hasta el día de hoy.

Muchas veces la gente no entiende que lo que ve en los vídeos o sobre el escenario es en gran parte un personaje. ¿Qué porcentaje de personaje hay en lo que vemos? ¿Qué nos puedes decir de cómo eres, de cómo es Miguel y no Guelmi?

Pues yo soy muy muy raro, muy tímido. De hecho, en mi primer show, ‘Poca vergüenza’, hablo de eso y a la gente le choca mucho porque está acostumbrada a verme con este desparpajo delante de la cámara o en el escenario, pero eso es el alter ego, el personaje en que me transformo, que ni yo me lo explico. Luego detrás, lo digo siempre, la gente como que se decepciona igual un poco cuando me conoce, porque ellos se esperan eso, tomarte una cerveza con este tiene que ser… Y nada más lejos de la realidad. Yo soy muy cortado, me cuesta mucho hablar, soy muy tímido, todo lo contrario a lo que se puede ver en las redes o encima de un escenario.

¿En qué momento te diste cuenta de que te podrías dedicar profesionalmente al humor?

No era una meta mía, no es la típica historia de que desde pequeño yo supe que quería dedicarme. No, de hecho, al ser tan tímido, el humor ha sido como mi escudo, era la manera de enfrentarme al mundo y siempre lo he tenido. Es como una manera de ver la vida. Tenía ese germen ahí, la semillica de que me han gustado los monólogos y pues eso, decidí probar, pero no tenía yo en mente el fin de subirme al escenario. Vino una cosa detrás de otra y acabé dedicándome, porque claro, ya cuando te empieza a conocer la gente, empiezas a subir seguidores, y ya le ves un poco de colorcillo, pues te lo empiezas a plantear. Y así se dio.

¿Hiciste algún tipo de formación a medida que ibas teniendo más trabajo? 

Formación ninguna. Yo he sido autodidacta. Lo pienso ahora, si yo tuviera que volver a ese punto de partida, no me atrevería, porque ya sabiendo lo que es, había un poco de inconsciencia ahí porque yo no había escrito más que para los vídeos, que son 10 minutos, puedes parar la cámara… no tiene nada que ver. Entonces, yo no tenía conocimiento de escritura, nada más que, pues eso, autodidacta total. En el escenario lo mismo, de hecho, la primera actuación que te comentaba, yo me planté delante del público y no lo pensé hasta ese momento, cuando yo me vi con toda la gente, me quedé en blanco, me costó un montón arrancar, vamos, pero en blanco total. Ha sido autodidacta del todo. Simplemente con el hecho de ir haciéndolo, vas mejorando y ya está.

¿Cuál crees que ha sido un poco el punto de inflexión en tu carrera?

En realidad es que yo desde que empecé he tenido gente que me ha ido a ver, porque ese camino que antiguamente hacían los cómicos en los bares y tal, yo lo hice en las redes. En el momento en el que yo salgo a los escenarios, ya después de una pandemia, que justo cuando estábamos un poco despegando y nos pegó el hachazo y se tuvo que posponer, pero al salir de la pandemia, que ya empezamos a girar por primera vez con ‘Poca vergüenza’, que fue mi primer show, la gente respondió muchísimo. Ya estaban todos los teatros prácticamente llenos y yo no fui consciente de eso. Juan Alcaraz, que es mi representante, que fue el que apostó por mí, yo creo que tampoco se esperaba esa respuesta y es que fue un poco así, nos vino todo de golpe y fue como, coño, esto ya se pone en serio. Y ahí se vio que había un futuro en eso.

¿Qué importancia tienen en vuestra profesión las redes sociales?

Toda, prácticamente toda. Si quieres vender entradas, tienes que estar en las redes. Quieras o no, tienes que estar porque hay muchísima muchísima demanda y muchísima oferta. Todo el mundo ahora sube su Tik Tok. Tienes que estar ahí, la gente te tiene que ver en las redes para que luego compre tu producto en directo, ya sea una entrada o lo que sea que hagas. En el momento en el que dejas de subir un vídeo una semana, repercute. Los seguidores te empiezan a bajar o bajan las ventas y al revés, si tú estás activo, sigue subiendo y se siguen vendiendo entradas. Las redes son prácticamente lo más importante hoy en día para que luego vayan a verte.

Estamos acostumbrados al formato de vídeo corto, tiene que ser todo súper rápido, pero no sé si somos conscientes del trabajo que hay detrás de cada uno de vuestras publicaciones ¿Cuánto tiempo le sueles dedicar más o menos a cada vídeo?

Pues yo diría que, para uno normal, un día. Primero la idea, que es lo más difícil. Tienes la idea, ya tienes de donde tirar, escribes, te tienes que poner a escribir y eso lleva un rato, depende de lo inspirado que estés. Luego, grábalo, edítalo, y luego añádele los subtítulos. Eso fue una cosa que a mí se me ocurrió y es añadirme más trabajo, porque es hacer como otro monólogo diferente. Se te va muchísimo tiempo y es un minuto de vídeo. Y en otro tipo de vídeos, incluso más. Por ejemplo, los de La Isla de las Tentaciones, que tanto le gusta a la gente. Yo me veo el programa en directo, al otro día me lo tengo que volver a ver repasando, tienes que ir anotando, buscar fotos para poner, o sea, tiene muchísimo trabajo.

¿Te gusta La Isla de las Tentaciones o es parte del papel?

Me encanta. La Isla me gusta mucho. Sí que es verdad que termino quemado por esto que te digo, porque la tengo que ver muchas veces y tienen mucho trabajo los vídeos, pero es un programa que cuando estoy con la cabeza frita de pensar cosas, de escribir y tal, es como que te lo pones y desconectas y me hace mucha gracia, me río mucho.

¿Y las cosas de estar por casa que enseñas en los vídeos las compra ‘la Doña’ de verdad o no?

Está ahí detrás - la saluda - y te lo puede decir. Eso fue totalmente natural, de ella enseñarme: "Mira lo que he comprado, tal, no sé qué"; y yo me echaba las manos a la cabeza de verdad. Digo, "esto tengo yo que grabarlo". Y sí, es que le gustan a ella sus compras y cada x tiempo la enseño porque es que no tienen desperdicio y a la gente le encanta, es una sección que a la gente le encanta.

Nos has contado antes que eres una persona tímida y estás teniendo mucho auge y muchas actuaciones. ¿Cómo está afectando a tu día a día el ser una persona muy conocida?

A ver, yo nunca he querido destacar ni llamar la atención. Soy una persona muy reservada cuando salgo a la calle. Sí que es verdad que ahora se me conoce. No es que sea yo Beckham, pero por aquí por Jaén, sobre todo, la gente me conoce, y me siento observado. La gente se piensa que no me doy cuenta, pero van cuchicheando, "eh, el Guelmi, mira". Pero son muestras de cariño. La gente conmigo es increíble, me paran siempre con respeto. Yo no digo nunca que no a una foto, me gusta que me saluden porque es síntoma de que lo que hago pues está llegando a la gente, y es maravilloso cuando te dedican unas palabras y eso lo llevo genial. No hay problema.

¿Qué retos tienes por delante? ¿Hacia dónde crees que va tu carrera?

Bueno, ahora estoy con mi tercer show, que lo estoy terminando de escribir y lo estreno pronto, que es ‘Suerte de manicomio’. Estoy de lleno con eso y espero dar un saltito más, si cabe, a mi trayectoria, espero que funcione y que me dé un saltito más de calidad, que yo creo que sí, que lo que estamos escribiendo y preparando está guay. Luego, fuera de lo que es el tema hacer stand-up y eso, nunca me he planteado alguna cosa. Si me llega, no sé, algún cameo en un documental, una peli, pues me haría ilusión, pero es algo que no me planteo. A mí lo que me gusta de verdad es el escenario y, bueno, ese es el camino que llevo. Que siga muchos años y ya todo lo que venga a raíz de eso, bienvenido sea.

¿Sientes que hay miedo a la cancelación? ¿Tenemos la piel más fina ahora?

Uf, da igual lo que digas, se va a ofender alguien. Con la cosa más ridícula, se van a ofender. El otro día, sin ir más lejos, que comenté con el tema este de las lluvias que estamos teniendo, la aceituna y tal… Dije que en Jaén es tradición comer migas cuando llueve, migas con melón, que yo siempre lo hacía y hubo quienes empezaron a comentar "Pues anda, anda qué sabes tú, comerte unas migas, no sé qué, eso es con tocino". O sea, hasta con lo más tonto la gente se ofende. Entonces, yo en ese sentido no tengo miedo, entre comillas. Yo digo lo que me salga, burradas, humor negro, porque me gusta y porque creo que, aparte de hacer reír, hay que hacer a la gente pensar y reflexionar. Entonces, yo suelto lo que quiera soltar, porque sé que alguien siempre se va a ofender. Entonces, no hay que tener miedo porque si no, si estoy a expensas de no molestar a nadie, es que no podría hacer humor. Entonces, para adelante y que sea lo que Dios quiera.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último