Carmina, cocinera: “La sopa de boda llevaba albóndigas porque la carne era un lujo”
La carne se picaba a mano entonces, cuando en los enlaces se servía este plato con carne
Ajoblanco o ajo de huevo: la sopa barata de Jaén que está a punto de desaparecer
“Las sopas son platos con historia. Toda sopa tiene una historia detrás y eso le gusta a la gente”. Es la respuesta de Carmina en la Cocina cuando le proponemos hablar de una de las sopas más especiales, la popularmente conocida como sopa de albóndigas “que antes se conocía como sopa de boda”, apunta.
Estamos en un momento gastronómico en el que la carne parece ser protagonista de platos que antes apenas contaban con ella, un hecho que Carmina critica. “Si haces unas patatas con costillas o unas lentejas con chorizo parece que la legumbre o la patata acompañe a la carne, cuando eso nunca ha sido así. Con suerte, te caía una rodaja de chorizo o de morcilla en el plato. Ha cambiado mucho”, sostiene.
Sopa de boda o sopa de albóndigas: una receta inmortal
Uno de los ejemplos más claros de que la carne era un lujo que se comía en contadas ocasiones es, precisamente, la receta que Carmina en la Cocina quiere compartir con los lectores de Jaén Hoy. “Se llama sopa de boda porque era el plato principal del convite de los novios. Antes la carne era un verdadero lujo y, como la celebración se solía hacer en las casas, era un plato muy completo, reconstituyente y especial por infrecuente”, explica. “De hecho”, añade, “antes la carne se picaba a mano, lo que suponía mucha faena para poder hacer esta receta con albóndigas”.
Receta de la sopa de boda
- Para hacer esta sopa de albóndigas se hace un caldo con hueso y se cuecen las albóndigas.
- Bate un huevo y maja ajo con perejil y un chorrito de vinagre.
- Aparta el caldo del fuego para que no se corte y ve añadiendo la mezcla.
- Una vez que todo esté integrado, retira del fuego y disfruta.
“Los platos de cuchara, incluso este con carne, son la verdadera clave de la cocina de aprovechamiento, algo que se está perdiendo”, se apena Carmina. Y eso que, hoy en día, tenemos muy a mano la posibilidad de adquirir carne picada —ya sea de pollo para menos calorías o bien de cerdo o de ternera, por aquello de la proteína de calidad para crear músculo— para poder hacer nuestras propias albóndigas caseras. Por no hablar de que en todas y cada una de las carnicerías es uno de los productos más habituales.
Sea como fuere, la defensora acérrima de la cocina de Jaén anima a probar esta y otras propuestas culinarias en casa. Carmina en la Cocina anima a todo el mundo a probar esta y otras de sus creaciones. “Al fin y al cabo, las recetas que yo tengo son de todo el mundo. No me las he inventado. Me gusta que la gente las vea y, sobre todo, las haga. Yo misma he metido muchas veces la pata en la cocina: hay que hacerlo hasta que te salga”, concluye.
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