Alto y claro
¿Por qué la Junta ignora a sus alcaldes?
El Grupo Joly, la empresa que edita este periódico y otros diez en Andalucía, tuvo la magnífica idea de reunir la semana pasada en Antequera a los alcaldes de las ocho capitales para que pusieran en común problemas y debatieran posibles soluciones. Está bien que este tipo de convocatorias se hagan y que las promueva un grupo de comunicación que tiene en su propia identidad la vertebración de la región. El futuro de Andalucía va a ser el futuro de sus ciudades, que es donde se concentran la población, el emprendimiento y el talento. El encuentro de Antequera sirvió para establecer una especie de común denominador de dónde están las dificultades que frenan el desarrollo de las grandes zonas metropolitanas. No fue muy difícil identificar la necesidad de infraestructuras, los problemas de financiación y la presión en muchos casos excesiva del turismo como los nudos que hay que deshacer para que las cosas empiecen a funcionar algo mejor.
Por centrarnos en los problemas derivados del turismo, el clamor por una tasa que grave las pernoctaciones en las grandes ciudades no es una novedad. Los alcaldes de todas las capitales que hacen frente a esta situación la vienen reclamando desde hace años. Lo que nadie acierta a comprender es cómo el presidente de la Junta y su consejero del ramo ignoran una petición de sus alcaldes que está sustentada en la lógica y en la necesidad de empezar a racionalizar un sector que ha tenido un crecimiento salvaje. Detrás de cada decisión política, o de la ausencia de esta, hay siempre una explicación y unos intereses. En este caso parece claro: grupos de presión que representan los intereses de las empresas hoteleras y hosteleras se han movilizado en contra de que la tasa se introduzca porque temen que el encarecimiento de las estancias reste negocio. De nada sirve la constatación de que allí donde se ha introducido, son muchas las ciudades que lo han hecho, ha pasado casi desapercibida porque en el monto total de una visita de dos o tres días a una ciudad tiene un peso reducido.
Pero la tasa turística lanzaría a los habitantes de las ciudades en las que la presión turística se ha convertido en un problema un mensaje de que las autoridades están dispuestas a tomar medidas para poner coto a una situación que está empezando a generar un profundo descontento social. Basta pasearse por el centro de Málaga, Sevilla o Granada o por el de Cádiz un día de cruceros para detectar que la gente empieza a estar cansada de no poder andar por las calles invadidas de personas y veladores y que ve cómo el comercio tradicional ha quedado arrasado.
La turística no va a ser la panacea que arregle una situación que en los últimos años se ha ido de las manos. Pero si la Junta accediera a la petición de los alcaldes significaría el principio de la búsqueda de soluciones o, por lo menos, la voluntad política de que así sea. El Gobierno de Juanma Moreno se aprovecha de que los alcaldes, todos del PP con la excepción del de Jaén, no van a hacer un frente de oposición política por esta cuestión ni por ninguna otra. Pero eso no es jugar limpio, ni por parte de la Junta ni por la de los alcaldes.
También te puede interesar
Alto y claro
¿Por qué la Junta ignora a sus alcaldes?
Cambio de sentido
Carmen Camacho
Razones
Gafas de cerca
Tacho Rufino
Sudoku
El Pinsapar
Enrique Montiel
La muñeca rusa
Lo último