Política de betún de Judea

Juan Manuel Moreno Bonilla, vestido de Rey Baltasar, tira caramelos.
Juan Manuel Moreno Bonilla, vestido de Rey Baltasar, tira caramelos. / EFE/ José Manuel Vidal

11 de enero 2026 - 12:31

En época de saldos nos vale cualquier cosa que llevarnos a la boca de la opinión pública. Es la política rápida con sus graves riesgos para el votante medio: obesidad por proclamas, diabetes de “fake news”, colesterol alto de titulares, hipertensión editorial y los problemas digestivos típicos de tragar polvorones de fango en sus diferentes preparados. Así se cae en un envejecimiento prematuro del votante, un hastío que acaba por desmoralizar a la tropa simpatizante.   

Tragamos así con un rey Baltasar teñido de betún en busca de una ‘mayoría estable’, que las elecciones están a la vuelta de la esquina y todo vale para que la ‘vía andaluza’ no acabe con la mácula de otros gobiernos autonómicos dependientes en tiempo y forma de ese enemigo íntimo que es VOX. No podrá disfrazarse más Moreno Bonilla o sí, si le ha cogido gusto, porque el resto del año será duro y no bastará con transmutarse para tener a la feligresía contenta. Aquí, en Jaén, las cifras inversoras tan bonicas con sus lazos presupuestarios (etéreas como la carta a los Reyes de un niño en hogar mileurista) sufren en contacto con la fría realidad de este enero y dejan a la provincia entre las últimas en inversión pública de 2025. La pedrea del Estado (no somos prioritarios, somos ordinarios) y la inversión de la Diputación y los Ayuntamientos está por encima de ese reclamo del 'Jaén está de moda' de la Junta de casi toda Andalucía. Dame pan y luego, si eso, Baltasar, te digo rey.  

La candidata a palos, obligada a iniciar la reconquista, anda perdida en su particular laberinto, en su torre de Babel. No es tarea sencilla esa de explicar el principio de ordinalidad de la financiación autonómica al común de los mortales. Resultaría más fácil a María Jesús Montero teorizar sobre la acción o inacción del espíritu santo, es un decir. La sartén por el mango la tienen, cómo no, los independentistas de turno y así es difícil obtener consensos mínimos cuando sólo se negocia con ellos y, mucho más, eso de cosechar victorias electorales en otras comunidades menos históricas. La foto de un redimido Oriol Junqueras en la Moncloa le vale sólo a Pedro Sánchez y el resto tienen que penar por sus particulares desiertos autonómicos. 

El cuento del tren. Es enternecedor como se afanan en vendernos como género de primera un nuevo estudio informativo para la conexión de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla con el corredor Córdoba-Jaén. Y es que, aunque sea tangencialmente, esta reserva de Jaén está dentro de la Estrategia de Movilidad Sostenible, Segura y Conectada 2030. Mientras se sigue estudiando nuestra discriminación ferroviaria, un caso único en esta España asimétrica, bien podrían establecer un plan concreto de acción directa para arreglar los puntos negros de nuestro trazado, cambiar los trenes que campan por el terruño y, por extensión, mejorar el servicio que se ofrece a los jiennenses que aún confían en este transporte público. Lo demás es puro entretenimiento o política de betún de Judea.    

stats