Por un puñado de millones

13 de enero 2026 - 03:07

Han contado algunos periódicos que los técnicos del Ministerio de Hacienda que durante meses han trabajado en la nueva fórmula para reformar la financiación autonómica tenían una instrucción clara por parte de la ministra María Jesús Montero: había que fabricar el traje con las medidas que mejor encajaran en las exigencias del separatismo catalán, pero siempre que Andalucía fuera, en términos absolutos, la comunidad autónoma que recibiera más dinero contante y sonante, al menos cien millones de euros más que Cataluña. No fue fácil, pero se consiguió, lo que demuestra dos cosas: que en Hacienda hay magníficos técnicos que se conocen las finanzas del Estado mucho mejor, seguramente, que las suyas propias y que saben darle vueltas hasta que se adapten a los objetivos y que Montero es una política con experiencia suficiente para saltar por los charcos más complicados sin mojarse más de lo imprescindible.

Pedro Sánchez no tuvo piedad con María Jesús Montero. Mandarla a Andalucía para combatir la plácida mayoría absoluta de Juanma Moreno y al mismo tiempo encargarle que se plegara a todas las exigencias de Oriol Junqueras en el enrevesado tema de la financiación venía a ser lo mismo que mandarla a precipitarse por un abismo. Sánchez sabe, o debería saber, que si hay una cuestión capaz de levantar ampollas en Andalucía es precisamente el de los privilegios a Cataluña. Tanto que es de las pocas que de verdad pueden movilizar a una opinión pública que, de suyo, es bastante apática y acomodaticia.

Los próximos meses, y sobre todo el resultado de las elecciones cuando las haya, dirán si María Jesús Montero ha logrado salvar los muebles en este difícil empeño. Todo hace suponer que no. En un tema de tan complicada comprensión –las inextricables explicaciones de Montero no ayudan precisamente a clarificarlo– los ciudadanos se quedan con los grandes titulares y, en este caso, la constatación de que se ha barrido a favor de Cataluña parece algo más que una evidencia.

Pero nadie le puede negar a Montero el mérito de haber ideado una fórmula en la que al final Andalucía no puede decir que se vea perjudicada o agraviada. La Junta ha arremetido contra el nuevo modelo porque no le queda más remedio: está en el guion, las elecciones están a la vuelta de la esquina y además hay una estrategia nacional de descalificación que es de obligado cumplimiento. Pero Juanma Moreno sabe que los 4.846 millones suplementarios que llegarán a Andalucía superan con rotundidad el máximo de 4.000 millones que reclamaba la propia Junta y da margen de maniobra para mejorar las políticas básicas.

Esa lluvia de millones, que veremos si llega algún día porque el nuevo modelo tiene difícil su aprobación, quizás faciliten un poco las cosas para la candidata socialista a la Junta. Pero no le arreglan, ni de lejos, los problemas que la convierten en una casi segura perdedora. Sus dolores de cabeza como aspirante a dirigir la política andaluza son otros muchos y no se arreglan con complicadas fórmulas financieras, aunque vengan aquí un puñado de millones más que a Cataluña.

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