Regreso a 2016

21 de enero 2026 - 03:07

La tragedia de Adamuz, con los años, se evocará bajo pelladas de tiempo. Adamuz, año primero. 2036, diez años ya de Adamuz. Adamuz, 25 años de la tragedia. Antes de que sucediera la catástrofe, andaba uno precisamente haciendo inventario de aniversarios previstos para 2026. Pero he leído, no obstante, que toca ahora dar un volantazo y girar atrás, a 2016. De modo que pondremos en remojo los cien años del nacimiento de Marilyn Monroe, el año jubilar de San Juan de la Cruz o el centenario, mañana mismo, del vuelo del Plus Ultra. Poco que celebrar, también, a nivel local en 2026. Nada de los 500 años de la boda de Carlos I e Isabel de Portugal en el Real Alcázar. Nada del 150 aniversario de Aníbal González. Y, como pildorilla menor, nada de los 50 años que cumple la capilla de La Estrella en el manicomio peatonal de San Jacinto.

Hay que regresar, como digo, a 2016. Y todo por el llamado Efecto 2016. No es ningún supositorio lisérgico ni tiene que ver con el pico onírico provocado por una ingesta de setas. Es la moda retro a la que ahora se apuntan los millennials y la Generación X. Al parecer se ha instalado la idea bovina de que en 2016 el mundo era aceptablemente sólido. Se cree que antaño todo o casi todo era normal o predecible. No como el último lustro, en el que la certidumbre es sólo ceniza y los males se suceden sin fin ni piedad. Pandemia. Olas de calor. Nuevo desorden mundial con Trump. El Macarena Gate y la restauración fallida, etcétera.

No es que se añore el mundo en 2016 porque fuera mejor, sino porque era gestionable. Dicen los psicólogos expertos en idiocia del ser que lo que se impulsa ahora es una “Regresión Defensiva”. De ahí este throwback viral, que llama a la regresión amable y, claro está, a vestir y a consumir y a vivir estímulos como en 2016. Porque de lo que se trata no es de regresar a lo que el mundo de 2016 pudo tener de cobijo y hospedería. De lo que se trata es de volver atrás para consumir con la conciencia tranquila. De ahí el capitalismo bueno y nostálgico que llega. Por ejemplo, comprar ropa de segunda mano te hace volver a una forma del mundo, si no del todo mejor, sí al menos ya conocida.

Por lo particular, me resisto a regresar a 2016. Uno publicó entonces un largo y olvidable libro sobre una guerra en los Dardanelos que le secó el cerebro hasta hoy. Y, por si fuera poco, en 2016, justo en enero, murió David Bowie.

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