Las dos orillas
José Joaquín León
Túnel en el Estrecho
Construir un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó hace 40 años y fue descartado. Ya sabemos que rinde pleitesía al rey de Marruecos y que no ha dudado en dejar tirados a los saharauis. También extraña que la Junta de Andalucía no se oponga a ese proyecto, que por cierto costaría 8.500 millones de euros. Es decir, casi el doble de los 4.800 millones que María Jesús Montero ofrece a Andalucía en su utópica financiación.
Como diría alguna política progresista demagoga, con esos 8.500 millones se podría contratar a muchos médicos para el SAS y construir cientos de viviendas para jóvenes. Sorprende que se destine ese dinero al túnel del Estrecho, ya que no quisieron invertir en el túnel del Guadalquivir para la SE-40 en Coria, a pesar de que era beneficioso para las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva. Ese túnel de la SE-40 hubiera sido de 15,4 kilómetros, mientras el del Estrecho tendría 65 kilómetros (de ellos 40 en territorio español). El de la SE-40 se descartó por su dificultad técnica, que es irrisoria comparada con un túnel submarino en el Estrecho; y por su carestía, que era diez veces inferior al proyecto entre España y Marruecos.
Ahora dicen que el túnel empezaría en Vejer de la Frontera, cuyo frente marítimo se limita a la playa de El Palmar. El proyecto perjudicaría a la agricultura y la pesca andaluza, al abaratar los costes de Marruecos, que ya tiene mano de obra más barata. Perjudicaría al puerto de Algeciras en beneficio de Tánger. Y perjudicaría al turismo, al colapsar con camiones los entornos de Chiclana y Conil, donde se concentra el turismo del lujo en Cádiz. Se habla de una conexión ferroviaria a Vejer, que no existe. Y de enlazarlo con la N-340, que tiene pendiente la autovía entre Vejer y Tarifa desde hace más de 20 años.
Esa pleitesía a Marruecos no ha sido explicada por Pedro Sánchez, ni por el ministro tuitero Óscar Puente, del que dependerían esas obras. Aunque se terminarían en 2040, y es poco probable que ambos ocupen cargos públicos entonces. Bueno, nunca se sabe.
Ya sólo le falta que la final del Mundial de fútbol de 2030 se juegue en Marruecos. Y que le regalen una chilaba.
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