Alto y claro
José Antonio Carrizosa
¿Lágrimas por los ayatolás?
En plena campaña electoral de Castilla y León el protagonismo televisivo en España se lo lleva Andalucía y su actualidad política. El país ha mirado al sur a través de la televisión durante las últimas noches, con cifras muy elevadas de audiencia, en especial la registrada por El Hormiguero con Juanma Moreno como protagonista del lunes.
A la velada siguiente se sumó David Broncano, que es la némesis de Pablo Motos, como diría el Financial Times de Trump y Pedro Sánchez. El programa de La 1 apostó por incluir a la comparsa de Jesús Bienvenido, ganadora del Carnaval de Cádiz de este año, que con su cuarteta de La campana y su alegato por la sanidad pública, puso el contrapunto a la hora larga de entrevista del presidente andaluz la noche anterior.
La competencia Motos-Broncano va más allá de la lucha de audiencias entre la televisión pública y la cadena privada. Lo que salió confrontado fue la visión de la realidad andaluza, con cuestiones extensivas al resto del país, como demostró la audiencia, que bien podría haberse ido a dormir o a ver la última serie de Netflix si el asunto no fuera de su interés. Por lo que sea, lo andaluz tuvo su morbo estas noches también para gallegos, valencianos o madrileños.
Elegir canal también nos encasilla. Si alguien confiesa que es espectador habitual de Motos, Broncano o Wyoming no tiene que decir más a su interlocutor para que éste crea saber qué papeleta meterá en la urna en las próximas elecciones. La propia estrategia de programación de las cadenas nos lleva a eso. Si ves a Motos por la noche, estás con la visión optimista de una Andalucía próspera y gobernada con un Manual de convivencia (sin preguntas incómodas). Sólo si eres de Broncano, peleas por lo público y ves el deterioro de la sanidad.
Juanma Moreno rozó los dos millones de espectadores, una cifra enorme, pero no alcanzó la del socialista Emiliano García-Page, que en su aparición de febrero demostró lo rentable que es en términos de popularidad decir lo que piensa de su líder, Pedro Sánchez. Moreno, sí defendió a Feijóo –pese a que cada vez se le sitúa más como la alternativa en Madrid–, pero marcó largas distancias con Díaz Ayuso y, sobre todo, dio mucha cera a Vox, casi más que a Sánchez, aunque de aquí a unos meses se pueda ver negociando con el partido de Abascal para seguir en el poder andaluz.
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